Mejorando los hábitos del lavado de manos
Se ha demostrado que los profesionales de salud suelen pensar que se lavan las manos mejor y con más frecuencia de lo que realmente hacen. Aunque los enfermeros se lavan las manos más a menudo que los médicos, los médicos suelen hacerlo mejor.
En lugares donde hay pocos recursos, la insuficiencia de agua, de jabón o de antisépticos puede contribuir en gran parte a que el personal se lave las manos incorrectamente. No obstante los recursos que tengan las instituciones, el problema muchas veces no es que los profesionales no sepan lavarse las manos-ni que no sepan cuándo hay que hacerlo-sino que simplemente no lo hacen. O sea, el mayor problema es cumplir con los requisitos. Además, ideas erróneas o malentendidos de parte del personal pueden, a su vez, contribuir a que se laven las manos de modo insuficiente.
Cuando la administración tiene interés y un papel activo en apoyar el lavado de manos como modo de impedir las infecciones, se va mejorando la manera en que se lavan las manos, como se ha demostrado a través de estudios hechos en los EEUU y Europa. Para lograr esto, es necesario que individuos respetados en la institución modelen la manera correcta de lavarse las manos y que a los otros miembros del personal se les anime a seguir su ejemplo.
Por eso:
- Los supervisores y directores deberán instituir estrategias que aseguren que el agua, el jabón, y los antisépticos estén disponibles en todo momento que se ofrezcan los servicios.
- Los supervisores y directores deberán apoyar y modelar la manera correcta de lavarse las manos.
- El personal deberá tener libre acceso a actividades y ayudas educativas en las instituciones, para asegurar que todos estén informados de la importancia de lavarse las manos correctamente.
- Todo el personal deberá entender la importancia de lavarse las manos, saber cuándo hay que lavárselas y conocer métodos alternativos apropiados de lavarse las manos en casos de recursos limitados.